Seleccionar página

A través de la rotulación comercial comunicamos, expresamos una idea que llega directamente al publico, llevando consigo de forma intrínseca una serie de emociones y sentimientos. El rótulo o letrero es unos de los elementos más visibles del local comercial que, junto con el escaparate o fachada, da visibilidad al negocio y transmite los valores de la marca. Una verdadera seña de identidad para aquellos que la que visualicen la reconozcan y, sobre todo,  la recuerden.

Hoy en día ya es prácticamente imposible, o muy rara vez, negocios sin rótulos, ni con alguna distinción, pues la imagen del propio establecimiento se convierte en una fuente visual imprescindible, ya que de ello dependerá la primera impresión que tenga el público de la empresa y por tanto, de la propia marca. Además, la imagen visual del negocio ayudará a los potenciales clientes a tener un concepto muy claro del punto de venta y de los productos que se encuentran en su interior.

 

 

La rotulación es clave y es una de las primeras cosas que se debe tener en cuenta a la hora de diseñar la fachada del negocio, pues de ella dependerá la visibilidad de la ubicación del establecimiento, sin perder la oportunidad de llamar la atención y de exhibir los productos y/o servicios. Sin embargo, para que éste sea efectivo y cumpla con su cometido se tiene que realizar siguiendo una serie de pautas, las cuales pasamos a detallar a continuación:  

  1. Un rótulo se debe diseñar teniendo en cuenta la filosofía y los valores de la empresa, ya que éste debe ser creado en consonancia con ellos. Debe ser coherente con tu imagen, siguiendo por tanto la misma gama de colores, tipografía, formas y, en definitiva, su misma línea creativa.
  2. Debe ser único y original con el fin de diferenciarse de la competencia.  Lo ideal es añadir soluciones que contengan una gama de colores atractiva para que los potenciales clientes puedan distinguirlo a lo lejos.  Es cierto que, en ocasiones, puede suceder que la marca utiliza unos colores similares al de otro establecimiento, en este caso, se tiene que buscar una solución alternativa, la cual puede pasar por la implementación de colores de forma inversa o jugando con otro tipo de formas, tipografías, etc.
  3. Su diseño debe ser atractivo y llamativo y estar perfectamente integrado con la marca para que el público pueda recordarlo y asociarlo con los servicios y productos y, en general, con el negocio. No es necesario que para que un letrero sea llamativo sea enorme, ni utilice tipografía exuberante, ni colores que rompan por su intensidad. En ocasiones, un rótulo discreto es más sugerente que algo grande, todo dependerá de su diseño y el mensaje que se quiera transmitir.
  4. Debe ser un diseño pensado en el público objetivo o aquel nicho de mercado que se quiera dirigir, ya que esto influirá directamente en la composición, los colores, las formas y el mensaje.
  5. Hay que tener en cuenta el enclave donde se va a instalar el letrero. Este punto se refiere a la posibilidad de encajar el rótulo a las condiciones arquitectónicas que presenta el establecimiento, ya que no siempre se cuenta con la fachada ideal para poner un rótulo convencional, sino que requiere otro tipo de soluciones para llamar la atención del transeúnte.
  6. Los rótulos deben estar compuestos de materiales especialmente indicados para el uso exterior asegurando así su durabilidad a través de los años, sin que los cambios climatológicos puedan afectar a sus características ni a su calidad.

Es muy importante tener en cuenta todas y cada una de estas características para realizar un buen rotulado, ya que no solo servirá para identificar a la empresa y a los servicios que ésta presta, sino que además será la carta de presentación de la misma.

El rótulo será la primera imagen que tendrán tus clientes o potenciales clientes de ti.